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Un nuevo orden: Asia se refuerza ante la recomposición del mapa geopolítico
ideas clave.
Los esfuerzos que están desplegándose en todo el mundo para mejorar la resistencia de las cadenas de suministro están redirigiendo la inversión hacia Asia, creando con ello nuevas oportunidades en toda la región
La electrónica, los semiconductores y las tecnologías de vanguardia relacionadas con la IA están aumentando su peso en las exportaciones
Los países asiáticos están plenamente intregrados a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, desde la fabricación de las máquinas con las que se producen los chips hasta las pruebas, el ensamblaje y el encapsulamiento del producto final
En 2030, la región de Asia-Pacífico podría suponer el 34% de la demanda mundial de centros de datos
Asia está atrayendo más inversión extranjera directa que ninguna otra región en desarrollo.
Desde 1980, alrededor de 800 millones de ciudadanos chinos han salido de la pobreza extrema. La inversión en infraestructuras, la industrialización y una revolución agrícola han sido determinantes para el espectacular éxito del país1.
Cabe destacar además que el país ha puesto el foco en la producción destinada a la exportación. En 2001, China se adhirió a la Organización Mundial del Comercio y se aseguró un acceso a largo plazo con aranceles reducidos a los mercados occidentales, lo que desencadenó una oleada de traslados de multinacionales hacia el país. Para 2010, China había superado a EE. UU. como el mayor fabricante del mundo2.
El orden mundial que ha propiciado decenios de crecimiento económico mundial está transformándose
Conforme ha ido aumentando la prosperidad económica de China, también se ha reforzado su posición a escala mundial, lo que ha trastocado el orden mundial que se había mantenido durante décadas y en el que EE. UU. era la potencia hegemónica indiscutible y los gobiernos occidentales, los encargados de establecer las normas.
Estamos viviendo un periodo de agitación. El auge político de China, su liderazgo en el sector manufacturero y su férreo control sobre la transformación de numerosos minerales críticos, sumado a las sucesivas crisis geopolíticas, han hecho que las cadenas de suministro sean más vulnerables a posibles coacciones. En los países desarrollados, los llamamientos a repatriar industrias o redirigir las cadenas de suministro a través de nuevas relaciones comerciales están poniendo en peligro el papel de China como la gran fábrica del mundo. Al mismo tiempo, la posición de EE. UU. en el vértice de un orden mundial unipolar parece estar llegando a su fin y, mientras esto ocurre, las alianzas políticas tradicionales están resquebrajándose y están siendo reemplazadas por bloques geopolíticos nuevos en fase de formación.
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¿Qué consecuencias tiene eso para Asia? Ahora que los gobiernos de todo el mundo están invirtiendo en seguridad nacional y las multinacionales tratan de apuntalar sus cadenas de suministro, ¿se vivirá un éxodo en la región o se registrará una afluencia de nueva actividad industrial y de servicios? El orden mundial que ha propiciado decenios de crecimiento económico mundial está transformándose. El pensamiento convencional considera que en este momento los inversores deben guardar cautela. Sin embargo, en Lombard Odier creemos que los cambios que se producen en el mundo constituyen nuevas oportunidades.
El «Made in China» está dejando paso progresivamente al «Made in Asia»
Del «Made in China» al «Made in Asia»
Los aranceles comerciales han golpeado con fuerza al comercio entre EE. UU. y China; así, en 2025 se evaporó alrededor del 30% de las importaciones/exportaciones directas entre los dos países3.
Sin embargo, a pesar de ello y de la proliferación de políticas comerciales restrictivas en todo el mundo4, el valor total del comercio mundial ha seguido aumentando. Asia ha sido una de las grandes beneficiarias y, en este sentido, la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) ha destacado por registrar un elevado crecimiento del comercio y por expandir los intercambios con todas las regiones del mundo, incluidos EE. UU. y China5.
El «Made in China» está dejando paso progresivamente al «Made in Asia». Por ejemplo, en paralelo al descenso del porcentaje de exportaciones mundiales de ropa correspondiente a China, Camboya ha pasado del 3,3% al 4,3% del mercado de confección y se ha sumado junto con Vietnam y Bangladesh al grupo que está recortando la ventaja de China6.
No obstante, en muchos países asiáticos es el aumento de la demanda mundial de electrónica, unido al alejamiento de China como centro industrial, lo que está estimulando el crecimiento de las exportaciones. Las economías de ASEAN reemplazaron alrededor de dos tercios de las importaciones estadounidenses de ordenadores portátiles que antes procedían de China, con los productos electrónicos representando el 45% de las exportaciones del bloque y el 70% del crecimiento de las exportaciones7. En un plano más general, en estos momentos la mitad de los diez primeros exportadores de alta tecnología del mundo son países asiáticos8.
Tener todo en un único lugar suponía demasiado riesgo
Diversificación de las cadenas de suministro: el caso de los smartphones
La situación quizá se describa mejor con ese símbolo omnipresente de la era moderna: el smartphone. A las afueras de la ciudad de Chennai, en el estado de Tamil Nadu, el más meridional de la India, se alza una nueva y enorme fábrica. Sobre una superficie de aproximadamente 650.000 m² y con una plantilla de 40.000 personas, las instalaciones de Foxconn (construidas para suministrar a Apple) son el primer gran centro de producción de iPhone en el país9. También son un símbolo en hormigón del cambio económico que está reordenando el panorama industrial y político de Asia.
En mayo de 2025, el CEO de Apple, Tim Cook, alertó de que el aumento de los aranceles comerciales de EE. UU. sobre China, que en ese momento albergaba la mayor parte de la fabricación del iPhone, podría costarle a la empresa 900 millones de USD solo en un trimestre. Su respuesta fue la incorporación de una enorme capacidad de fabricación en la India. Tras años de depender de China, explicó: «Tener todo en un único lugar suponía demasiado riesgo» 10.
La nueva fábrica de iPhone de Foxconn está contribuyendo a una rápida diversificación de las cadenas de suministro que deja a China a punto de perder su condición de principal exportador de smartphones a EE. UU. Entre 2021 y 2025, la India se catapultó desde el 0,49% de las importaciones de smartphones de EE. UU. hasta el 42,3% (valorado en 22.000 millones de USD)11.
En el quebradizo orden mundial actual, la decisión de Apple constituye un reflejo de una tendencia más amplia por la que las empresas y los gobiernos tratan de crear cadenas de suministro diversificadas y seguras que resistan en caso de crisis geopolíticas o coacciones de tipo económico. Con frecuencia, eso supone trasladar producción desde China. Este desplazamiento está creando nuevas e ingentes oportunidades para los países del sur y el sudeste de Asia, que se caracterizan desde hace tiempo por su capacidad para adaptarse rápidamente a los cambios en las condiciones de los mercados.
Integrados en la cadena de valor de la IA
La especialización en electrónica ha colocado a la región a la cabeza de la oleada mundial de inversión en inteligencia artificial (IA) y de despliegue de centros de datos. Aunque el predominio de Taiwán en la fabricación de chips avanzados está consolidado, un grupo de naciones asiáticas ha asumido funciones de vanguardia y altamente especializadas dentro de la cadena de suministro de hardware para IA.
Más del 85% de las exportaciones mundiales de semiconductores y el 65% de los productos relacionados con la IA proceden de países de Asia
Corea del Sur se ha convertido en el ejemplo más claro. Sus exportaciones de semiconductores ascendieron a 41.000 millones de USD en julio de 2026, lo que supone un incremento interanual del 179%, impulsado principalmente por los chips de memoria para servidores de IA12.
Malasia se ha subido a la misma ola: las exportaciones de productos eléctricos y electrónicos del país crecieron un 46,4% interanual en abril de 2026, sostenidas por la demanda del sector automovilístico y la relacionada con la IA13.
Entretanto, Japón mantiene una elevada cuota de mercado mundial en los primeros eslabones de la cadena de suministro, como exportador clave de maquinaria para la fabricación de semiconductores14.Esta función especializada es una señal de las competencias que atesora la región: más del 85% de las exportaciones mundiales de semiconductores y el 65% de los productos relacionados con la IA proceden de países de Asia15.
Al mismo tiempo, la propia región de Asia-Pacifico va a pasar de ser poco más que un mercado residual para los centros de datos a un motor clave de la demanda mundial; así, según las cifras que maneja la consultora McKinsey, Asia-Pacifico podría representar el 34% de toda la demanda de centros de datos en 203016. China, que ya es una potencia en adopción e infraestructuras de IA, se sitúa a la cabeza de la región y, según informaciones de prensa, Pekín está elaborando un plan dotado con 295.000 millones de USD para desplegar una red nacional de centros de datos17.
Asia está beneficiándose de este cambio en los patrones de la inversión mundial
La inversión extranjera directa fluye hacia Asia
Esta combinación de demanda consolidada y potencial al alza está alumbrando fuertes inversiones; por ejemplo, entre enero de 2024 y mayo de 2026, empresas tecnológicas líderes como Amazon, Google, Microsoft y Oracle realizaron inversiones por valor de más de 160.000 millones de USD para construir infraestructuras de IA en toda la región de Asia-Pacífico18.
Estos enormes compromisos de inversión de Occidente forman parte de la inversión extranjera directa (IED), que está fluyendo hacia los países asiáticos con mayor rapidez que hacia cualquier otra región en desarrollo19. Algunas de estas inversiones son intrarregionales, mientras que parte de ellas procede de más lejos, pero lo cierto es que las empresas occidentales están invirtiendo en nuevas fábricas e infraestructuras con el objetivo de generar beneficios locales o crear nuevas cadenas de suministro para garantizar sus operaciones.
Los países asiáticos en desarrollo recibieron 644.000 millones de USD en IED en 2025, alrededor del 40% del total mundial. Según la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), las industrias punteras como la IA, los semiconductores, las infraestructuras digitales y las energías limpias están recibiendo un porcentaje cada vez mayor de la IED mundial20. Con sus ventajas intrínsecas en estas áreas, Asia está beneficiándose de este cambio en los patrones de la inversión mundial.
Es conveniente señalar que los inversores deben mantenerse vigilantes. Los titanes del sector (los denominados hiperescaladores) están invirtiendo con tanta fuerza en centros de datos e infraestructuras relacionadas que están gastando más tesorería de la que generan con sus actividades. En el segundo trimestre de 2026, Alphabet anunció su primer flujo de efectivo disponible negativo desde la OPV de 200421, y una fuerte conmoción durante el mes de agosto en las valoraciones de los semiconductores y los hiperescaladores reactivó los temores en torno a la IA y provocó un episodio de volatilidad en la bolsa surcoreana. Sin embargo, en Lombard Odier creemos que este hecho no es, en sí mismo, un motivo de alarma. Dado que la demanda de capacidad de cómputo para la IA sigue siendo superior a la nueva capacidad que el sector puede poner en marcha, las ventajas de la adopción de la IA probablemente se extiendan por todo el ecosistema, desde los semiconductores y las infraestructuras hasta la nube y el software.
El nuevo orden económico de Asia cobra forma
Desde el punto de vista de los inversores, es importante entender que Asia no es un monolito. Cada país y subregión está labrándose un espacio económico propio y distintivo.
La India se ha convertido en el motor del crecimiento del sur de Asia y registró un aumento del 44% en la IED en 202522. Las ambiciones de la India se asientan sobre su joven población: la mediana de edad del país es 30 años, frente a los 39 de EE. UU. y los 40 de China, donde la población en edad de trabajar sigue contrayéndose23.
Algo parecido ocurre en ASEAN, donde las economías consolidadas con poblaciones más envejecidas se ven reforzadas por una población activa más joven y en expansión, como ocurre en Filipinas y Malasia24, lo que convierte a esta asociación en un polo económico por derecho propio. El bloque se perfila para convertirse en la cuarta economía mundial en 2030 y se calcula que su economía digital va a crecer más del doble, hasta los 560.000 millones de USD25.
El orden mundial está mutando, pero para los inversores no tiene por qué ser el momento de ponerse a cubierto
En Lombard Odier, entendemos que la evolución de Asia es tremendamente variada y compleja, desde las economías maduras hasta las jóvenes recién llegadas que se están convirtiendo rápidamente en eslabones indispensables de las cadenas de suministro mundiales. En ningún otro lugar se observa esta complejidad con tanta claridad como en China, país que, a pesar de los obstáculos demográficos y del impacto de los aranceles comerciales estadounidenses, alcanzó un superávit comercial récord de 1,2 billones de USD en 202526. Aunque la «vieja China» (inmuebles e industrias tradicionales) afronta dificultades, la «nueva China» (energías renovables de vanguardia, electrificación y tecnologías relacionadas con la IA) muestra una extraordinaria fortaleza y un notable potencial de crecimiento , lo que crea oportunidades para los inversores selectivos y bien informados.
Nuestro enfoque sigue siendo el de siempre: tomar distancia frente a los titulares llamativos e ir más allá de las emociones. Creemos que las crisis geopolíticas no son lo que mueven los mercados a medio-largo plazo. En cambio, los inversores deben mirar bajo la superficie y fijarse en los cambios sistémicos fundamentales que se están produciendo en la economía mundial y en la evolución de las alianzas comerciales y políticas. La solución a las incertidumbres actuales reside no en un posicionamiento defensivo general ni en asumir riesgo sin reservas, sino en la diferenciación, es decir, en identificar oportunidades concretas por medio de una comprensión profunda de las cambiantes complejidades de la región.
El orden mundial está mutando, pero para los inversores no tiene por qué ser el momento de ponerse a cubierto. A medida que las potencias comerciales del mundo tratan de tejer nuevas relaciones y asegurar sus cadenas de suministro, creemos que Asia está en una posición idónea para aprovechar las ingentes oportunidades que se están creando.
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