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La defensa se digitaliza: los centros de datos y la IA, en la primera línea de la seguridad nacional
ideas clave.
La inteligencia artificial está consolidándose como un elemento cada vez más estratégico en el ámbito de la defensa. Las empresas privadas se encuentran a la vanguardia del desarrollo de la IA, lo que está difuminando la línea que separa lo público y lo privado
La ciberseguridad está transformándose de la mano de una IA que está entregando nuevas armas tanto a atacantes como defensores; así, el mercado de la IA para ciberseguridad está previsto que crezca casi un 25% anual hasta 2033
Los centros de datos —el hogar de la IA— son la manifestación física de este campo de batalla digital y se sitúan en la primera línea de la seguridad nacional
Las mayores potencias del mundo están haciendo grandes inversiones para alcanzar la soberanía digital, alimentando una carrera mundial por el dominio en la IA y la capacidad de centros de datos
Las cadenas de suministro de los semiconductores y los materiales críticos se han convertido en un cuello de botella y, en respuesta a esta situación, están surgiendo nuevas alianzas internacionales.
El «equipo rojo» solo necesitó cuatro días. Un ciberataque dirigido por miembros de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), usando solo software disponible públicamente, consiguió acceso de administrador a al menos 35 redes del gobierno de Estados Unidos y tomó el control de sistemas informáticos del mando militar estadounidense en el Pacífico. También simularon ataques contra las redes eléctricas y los sistemas de emergencias del 911 en ocho ciudades de EE. UU. Quizá no sorprenda saber, dada la facilidad con la que se infiltró, que el equipo rojo descubrió que los espías de otros países habían pasado por allí antes que ellos. Con el nombre en clave Eligible Receiver 97 y desarrollado entre el 9 y el 13 de junio de 1997, este ejercicio de seguridad desembocó directamente en la creación del Mando Cibernético de EE. UU.1
Desde entonces, el mundo está más conectado y las herramientas de ataque y defensa digitales son muchísimo más potentes. En junio de 2026, 29 años después de Eligible Receiver, trascendió que otro ejercicio del equipo rojo había descubierto vulnerabilidades explotables en numerosos sistemas de información clasificada altamente sensibles del gobierno de EE. UU. Aunque no ha habido confirmación oficial, en numerosos artículos de prensa se afirma que la herramienta utilizada fue el modelo de inteligencia artificial Mythos de Anthropic y que este fue capaz de descubrir debilidades en cuestión de horas2.
Si en el siglo XIX el poder geopolítico residía en el control de los mares y en el siglo XX procedía cada vez más del control de los cielos, sin duda la lucha actual por el dominio se libra en el mundo digital. Tras extenderse por las funciones empresariales y muchas áreas de la vida cotidiana, ahora la IA está aumentando su protagonismo en la defensa y los centros de datos que actúan como su sala de máquinas han pasado a la primera línea de la seguridad nacional. La pregunta para los gobiernos es si podrán conseguir la soberanía digital antes de que sea demasiado tarde.
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Ciberseguridad: defensa en un mundo digital sin fronteras
En marzo y abril de 2026, la policía de la India realizó una serie de detenciones tras un impactante descubrimiento: unas cámaras de circuito cerrado de televisión (CCTV) fabricadas en China y colocadas cerca de instalaciones militares y otros centros sensibles habían estado retransmitiendo imágenes en directo, incluso de movimientos de tropas, a los servicios de inteligencia de Pakistán (ISI) a través de servidores de datos en China3.
Aunque muchas de estas cámaras se habían instalado de forma encubierta, otras eran cámaras preinstaladas a las que se había accedido de forma remota. Y la mayoría eran de la variedad barata y de fabricación china que se encuentra fácilmente en el mercado, sobre la cual los funcionarios y expertos en seguridad indios llevan tiempo advirtiendo que es vulnerable a accesos no autorizados4. La India respondió con una auditoría nacional de los equipos de CCTV y, al mismo tiempo, entraron en vigor unas normas de certificación que ya estaban previstas y que prohibieron de facto la venta de muchas cámaras de fabricación china.
La progresiva mejora de las capacidades de la IA autónoma dificultará aún más los esfuerzos para crear espacios digitales seguros
Bloquear la entrada de dispositivos que podrían contener puertas traseras cibernéticas es un paso clave para alcanzar la soberanía digital, pero los controles a las importaciones no pueden resolver el problema fundamental: en el mundo digital, apenas existen fronteras. En este sentido, la progresiva mejora de las capacidades de la IA autónoma dificultará aún más los esfuerzos para crear espacios digitales seguros: la IA puede infiltrarse rápidamente tras las líneas enemigas, precisamente porque las líneas son muy difíciles de trazar. Por ejemplo, en julio de 2026 OpenAI reveló que, durante unas pruebas internas, varios agentes de IA habían colaborado secretamente entre sí para escapar del entorno cerrado en el que estaban siendo sometidos a pruebas, obtener acceso a Internet y penetrar en los sistemas de producción de otra empresa5.
Sin embargo, del mismo modo que la IA puede emplearse para piratear, también puede actuar como policía digital, identificando y eliminando amenazas mucho antes de que un humano pueda reaccionar. Como prueba de ello, en la final del AI Cyber Challenge de la DARPA (la Agencia de Proyectos Avanzados de Investigación de Defensa de EE. UU.), celebrada en agosto de 2025, los sistemas de IA que evaluaban el software de código abierto empleado en hospitales, centrales eléctricas y sistemas de gestión de aguas encontraron el 86% de las vulnerabilidades introducidas y las parchearon de forma autónoma en un 68% de los casos, duplicando con creces su tasa de éxito con respecto al año anterior. También detectaron 18 fallos verdaderos que no se habían identificado anteriormente6.
Obviamente, defenderse de los ciberintrusos es una cuestión que atañe a las empresas tanto como a los gobiernos. En Lombard Odier, creemos que el sector está registrando un crecimiento estructural que se está materializando a medida que las organizaciones se ven obligadas a replantearse cómo protegen sus actividades. Los analistas del sector esperan que el gasto mundial en seguridad informática alcance los 240.000 millones de USD en 2026, un 12,5% más en tasa interanual7. Concretamente, el mercado de la IA para ciberseguridad está creciendo aún más rápido y se prevé que pase de 31.500 millones de USD en 2025 a casi 183.000 millones de USD en 2033, casi un 25% anual8.
A medida que el panorama de la defensa evoluciona y el ciberespacio se convierte en el nuevo campo de batalla, los centros de datos se transformarán en objetivos cada vez más atractivos
La IA y las tecnologías digitales: el nuevo paradigma de seguridad nacional
Si la ciberseguridad es una de las caras de la moneda de la soberanía digital, la otra es la defensa. Aquí también, la IA y los centros de datos están cobrando protagonismo. Por ejemplo, desde 2020 el Proyecto Maven de EE. UU. ha ayudado a los mandos sobre el terreno a identificar objetivos con rapidez analizando las imágenes de vigilancia y otros datos para detectar patrones9. La OTAN adoptó un sistema similar en 2025. Ambos dependen mucho del sector privado, desde los modelos de visión artificial que permiten a los ordenadores interpretar imágenes hasta la nube comercial en la que se ejecutan10.
Aunque los sistemas de guiado de armas mejorados con IA son polémicos, como es comprensible, los usos más amplios de la IA en el sector de la defensa suelen ser tareas administrativas repetitivas de alto volumen y mucho más prosaicas. Uno de sus usos más valiosos se encuentra en el ámbito de la inteligencia, para cribar una ingente cantidad de imágenes de satélite, grabaciones de drones y señales interceptadas con objeto de identificar el fragmento que merece un análisis (humano) más detallado11. También está transformando una actividad tan poco glamurosa, pero esencial, como es la logística, previendo dónde se necesitarán suministros y qué equipo fallará antes de que eso ocurra12.
Las grandes potencias mundiales están acelerando sus inversiones en lo que se ha convertido en una carrera armamentística por la IA
Aunque en su mayor parte las cifras están clasificadas y son poco transparentes, no cabe duda de que las grandes potencias mundiales están acelerando sus inversiones en lo que se ha convertido en una carrera armamentística por la IA. Curiosamente, están destinándose grandes sumas a las empresas que crean IA de consumo, en lugar de los contratistas de defensa tradicionales. El año pasado, el Pentágono estadounidense adjudicó contratos por valor de hasta 200 millones de USD cada uno a Anthropic, Google, OpenAI y xAI13, en lugar de encargar sistemas militares a medida.
La creciente importancia de la IA para la defensa y para la seguridad nacional y empresarial ha colocado la capacidad de los centros de datos entre las prioridades de muchos gobiernos.
En EE. UU., por ejemplo, lo que parece ser un anodino parque logístico levantado, extrañamente, en las vastas y onduladas Llanuras Rojas de la región central-occidental de Texas es, en realidad, el buque insignia del mayor proyecto de centros de datos jamás planificado en el mundo, Project Stargate, cuyo objetivo declarado es «proteger la seguridad nacional de EE. UU. y sus aliados»14. Desde que se desvelara en la Casa Blanca en enero de 2025, Stargate ha sufrido retrasos y han trascendido desencuentros entre los socios del proyecto (OpenAI, Oracle y Softbank). A pesar de ello, el despliegue físico continua y están construyéndose siete emplazamientos que está previsto que añadan más de 9 gigavatios (GW) de capacidad para 202915, equivalente a alrededor de un 20% de la capacidad actual de EE. UU.16
La Unión Europea ha respondido con InvestAI, un plan para movilizar 200.000 millones de EUR específicamente para afianzar la soberanía tecnológica; en este sentido, en julio de 2026 se abrió un concurso público con el fin de liberar más de 30.000 millones de EUR para un máximo de siete «gigafactorías de IA»17. China persigue objetivos similares y, según informaciones aparecidas en prensa, Pekín estaría elaborando un plan dotado con 295.000 millones de USD para construir una red nacional de centros de datos. Un aspecto destacable de este plan es que China aspira a que las empresas nacionales suministren al menos el 80% de las tecnologías básicas18.
La creciente importancia de la IA para la defensa y para la seguridad nacional y empresarial ha colocado la capacidad de los centros de datos entre las prioridades de muchos gobiernos
Semiconductores y minerales críticos: externalización a países amigos para garantizar el suministro
Este énfasis en la soberanía digital es un síntoma de la llamativa fragilidad de las cadenas de suministro que sostienen la IA y la construcción de nuevos centros de datos. Así, los procesadores de IA más avanzados están diseñados en su inmensa mayoría por una única empresa, la estadounidense Nvidia19; alrededor del 90% lo fabrica otra única empresa, la taiwanesa TSMC20; y todo el mundo depende del único proveedor que hace posible la producción de chips, la holandesa ASML, el único fabricante del mundo de los sistemas de litografía ultravioleta extrema (EUV) que se necesitan para imprimir los circuitos más precisos21.
Sin embargo, la vulnerabilidad llega aún más lejos, hasta los propios materiales de base. Los chips y servidores modernos dependen de las tierras raras y los minerales críticos. Aquí, China ostenta el control, ya que representa alrededor del 60% de la minería mundial de tierras raras y el 91% de la capacidad mundial de procesamiento y refinado22, lo que da a Pekín una potente palanca geopolítica. A lo largo de 2025, China impuso un creciente número de controles a la exportación de tierras raras y minerales críticos que se extendieron hasta la propia tecnología de procesamiento, lo que provocó fuertes subidas de los precios y obligó a los fabricantes occidentales de tecnología a buscar denodadamente garantías de suministro23.
Las potencias occidentales han respondido con esfuerzos coordinados para esquivar a China, formalizado en un pacto sobre minerales críticos entre la UE y EE. UU., así como un acuerdo comercial fundamental entre la UE y Australia que eliminará los aranceles sobre la práctica totalidad de las exportaciones australianas de minerales críticos24. Sin embargo, las fuerzas aliadas digitales de la actualidad no podrán liberarse de la sucesión de cuellos de botella de la noche a la mañana; así, los analistas del sector creen que Occidente podría tardar una década en empezar a amenazar el dominio de China en tierras raras25.
Si la ciberseguridad es una de las caras de la moneda de la soberanía digital, la otra es la defensa. Aquí también, la IA y los centros de datos están cobrando protagonismo
Centros de datos: del frente de batalla a la última frontera
En Lombard Odier, analizamos los cambios en los enfoques de la defensa y las cadenas de suministro esenciales mediante nuestra temática de inversión denominada rethink security. Los ingentes compromisos nacionales de inversión en defensa, como el pacto de la OTAN para destinar el 5% del PIB a defensa26 y el plan ReArm Europe de la UE, dotado con 800.000 millones de EUR27, elevarán las capacidades de defensa, tanto tradicionales como avanzadas.
Sin embargo, los inversores no deberían analizar estas tendencias de forma aislada. Cuanto mayor es la integración de las empresas tecnológicas y las nuevas tecnologías de IA en la seguridad nacional, mayor es la relevancia que adquieren las infraestructuras digitales generales. Según la consultora McKinsey, entre el momento actual y 2040 habrán de invertirse 19 billones de USD en infraestructuras digitales para atender el aumento de la demanda28.
Los centros de datos serán un elemento importante de estas nuevas infraestructuras y los planes son ambiciosos; así, los analistas del sector esperan un despliegue tan rápido que la demanda anual de electricidad de los centros de datos casi se triplicará entre 2025 y 203029. A más largo plazo, incluso esta meta podría verse superada si las tecnológicas más grandes del mundo alcanzan su objetivo de poner centros de datos en el espacio30. Los planes conjuntos para construir más de un millón de satélites destinados a centros de datos ponen de manifiesto las ventajas de contar con energía solar ininterrumpida y espacio sin limitaciones.
Sin embargo, resulta difícil refrigerar más allá de la atmósfera de la Tierra, donde el vacío espacial impide la convección o la conducción. Así pues, está por ver si los centros de datos consiguen trasladarse a gran escala de la primera línea de batalla a la última frontera. Lo que sí es cierto es que el panorama de la defensa está evolucionando y el ciberespacio está convirtiéndose en el nuevo campo de batalla, por lo que los centros de datos que lo posibilitan se transformarán en objetivos cada vez más atractivos. Para los gobiernos y las empresas, este hecho convierte a los centros de datos en una vulnerabilidad de primer orden y un preciado activo en los esfuerzos por alcanzar la seguridad a largo plazo.
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