La supremacía de Occidente es historia: el equilibrio de fuerzas en el mundo está desplazándose hacia nuevas potencias como China y la India. Al mismo tiempo, Estados Unidos le está dando la espalda a Europa y, a consecuencia de ello, el periodo más prolongado de paz y prosperidad que ha conocido el Viejo Continente desde el Imperio Romano podría estar en peligro.
Quienes esperan que sea simplemente el «efecto Trump» y que el final de su mandato (enero de 2029) traiga consigo un retorno a la normalidad probablemente queden defraudados. Es evidente que estamos adentrándonos en un nuevo mundo.
Nuestro evento Rethink Perspectives, celebrado en un momento de gran agitación geopolítica (coincidiendo con la reunión de los líderes políticos mundiales en Davos, la integridad territorial de Groenlandia sufrió amenazas y empezó a cuestionarse el futuro de la OTAN), brindó una oportunidad para abrirse paso entre el ruido y pasar revista a las grandes fuerzas geopolíticas y macroeconómicas que se esconden tras los titulares de prensa.
Durante los últimos 50 años, el peso del G7 dentro del PIB mundial ha descendido del 61% al 30%
El declive del G7, el auge de los BRICS
La aparición de un nuevo orden mundial puede constatarse en una sencilla estadística. Durante los últimos 50 años, el peso del G7 dentro del PIB mundial ha descendido del 61% al 30%1 y sigue cayendo. Al mismo tiempo, la alianza rival de los BRICS, formada por Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica, más otras seis naciones que se han sumado en los últimos años, ha visto cómo su peso en el PIB mundial subía hasta el 40%2. Este trasvase ilustra la profundidad del cambio que ha experimentado el mundo y cómo estas mutaciones han sido a costa de Occidente.
Este declive coincide con el aislacionismo de EE. UU., que amenaza con debilitar aún más a Occidente. Esta tendencia no se atribuye a una única figura política, sino que se considera una vuelta a la norma histórica. Periódicamente, EE. UU. se ha desentendido de los asuntos europeos y su implicación tras la Segunda Guerra Mundial se debió principalmente a la amenaza soviética. Desde 2020, EE. UU. ha ido retirándose paulatinamente otra vez y el ritmo y el tono de este giro han variado dependiendo de los líderes políticos.
A medida que cambia el equilibrio de fuerzas económicas, EE. UU. cada vez ve más a China como el principal reto estratégico
Trump agita la política mundial
Durante los últimos meses, las acciones de política exterior de EE. UU. se han intensificado de forma acusada. A este respecto, cabe citar la detención de buques extranjeros en aguas internacionales, las propuestas para aumentar considerablemente el presupuesto de defensa de EE. UU. hasta un nivel que supondría más de la mitad del gasto mundial en defensa, el abandono de decenas de organizaciones internacionales y las amenazas militares dirigidas a varios países. Se han puesto en marcha nuevas iniciativas institucionales que muchos observadores creen que podrían socavar las estructuras multilaterales actuales.
Estos sucesos están estrechamente ligados a los cambios en el orden mundial. A medida que cambia el equilibrio de fuerzas económicas, EE. UU. cada vez ve más a China como el principal reto estratégico. En respuesta, está adoptando un enfoque más pragmático del equilibrio de fuerzas de cara a las relaciones internacionales, debilitando con ello las alianzas tradicionales y el orden basado en reglas.
La inestabilidad política en gran parte de Occidente está agravando estas presiones. En muchas democracias liberales, se observa un mayor descontento del público, están surgiendo políticas identitarias y la inmigración genera mayor preocupación. Las encuestas sobre intención de voto en varios grandes países europeos muestran un ascenso de los partidos de extrema derecha. Dependiendo de cómo se gestionen, estas dinámicas podrían tener amplias consecuencias políticas y económicas, sobre todo para el futuro de la Unión Europea.
Separar las emociones de la inversión
A pesar de estas inquietudes, Michael Strobaek, director global de inversiones de Lombard Odier, explicó que a los inversores debería tranquilizarles que los mercados estén emitiendo señales de resistencia. «El riesgo geopolítico suele transmitirse a los mercados a través de las cadenas de suministro y los mercados de la energía, lo que suele significar “precio del petróleo”», indicó. «Pero la fuerza dominante en lo que respecta al suministro de energía es EE. UU. y, si hay algo en lo que Trump tiene interés, es en asegurarse de que el precio del petróleo no sube, porque tiene un peso enorme en el coste de la vida del estadounidense medio. Sí, la geopolítica plantea riesgos, pero los mercados suelen pasar eso por alto a menos que existan canales de transmisión a la economía real. De hecho, los momentos de riesgo geopolítico pueden brindar oportunidades de compra».
Michael Strobaek expresó que la tormenta desencadenada recientemente por la ambición del presidente Trump de «poseer» Groenlandia no ha sido fácil. Sin embargo, señaló, «es vital mantener las emociones fuera de la ecuación a la hora de invertir. Los mercados son mecanismos de descuento racionales, no son emocionales».
La carrera geopolítica por el dominio de la IA sostiene las inversiones en la IA y los beneficios
«Entonces, ¿qué implicaciones tiene este nuevo orden mundial para los mercados? Lo cierto es que, en este nuevo orden geopolítico, la economía emite señales de gran fortaleza, sobre todo los beneficios empresariales. Y eso se escribe con dos letras: IA. Siempre me preguntan “¿La IA es una burbuja?” Bueno, actualmente parece que la carrera geopolítica [por el dominio de la IA] sostiene las inversiones en IA y los beneficios».
nuestros conocimientos y experiencia.
¿Apostar contra EE. UU.?
Sin embargo, como apuntó Michael Strobaek, la economía estadounidense está creciendo por debajo de su potencial, debido a unas empresas precavidas que frenan la contratación y postergan las inversiones productivas, y el crecimiento del consumo está perdiendo fuelle. Una de las causas la encontramos en los aranceles de Trump, que esperamos que se mantengan de alguna forma, con independencia de lo que decida próximamente el Tribunal Supremo de EE. UU.3 Aunque los aranceles lastrarán la economía a medida que las empresas estadounidenses repercutan el encarecimiento de los bienes importados a los consumidores, probablemente seguirán siendo un instrumento clave a largo plazo para el presidente Trump.
La incertidumbre también está avivándose por los esfuerzos de Trump por socavar la independencia de la Reserva Federal, que han dado lugar a repetidos señalamientos públicos contra el presidente de la Fed, Jerome Powell. A ello le ha seguido la apertura de una investigación penal sobre la gestión del proyecto de remodelación de un edificio federal por parte de Powell, una decisión que se considera un intento de intimidar a este último para que recorte los tipos de interés con mayor rapidez. Sin embargo, como expresó Michael Strobaek, «el proceso por el que la Fed determina los tipos de interés se estructura de tal modo que no puede estar controlado por el gobierno. Consideramos que Trump tiene pocas probabilidades de conseguir cambiar eso. La Fed rebajará los tipos de interés más despacio de lo que le gustaría a Trump, pero dará apoyo a los mercados. Siempre que el mercado laboral resista, y actualmente está tocado, pero no hundido, la recesión no se dibuja en el horizonte de EE. UU.».
Los mercados emergentes han empezado a batir a la bolsa estadounidense por primera vez en una década o más
En esta coyuntura, está desapareciendo la excepcionalidad de EE. UU. a la que están acostumbrados los inversores y están apareciendo nuevas oportunidades en los mercados emergentes. «En renta variable, los mercados emergentes han comenzado a batir a la bolsa estadounidense por primera vez en una década o más», explicó Michael Strobaek. «La evolución ha sido fantástica. Los beneficios son sólidos. Los tipos de interés están descendiendo. Las políticas de gasto público son favorables. En estos momentos, preferimos los mercados emergentes».
Añadió que, a la vista del volátil entorno actual, es importante que los inversores diversifiquen. «Estamos diversificando desde los EE. UU. hacia los mercados emergentes (deuda, divisas y acciones) y la renta fija ha vuelto al primer plano. Pensamos que el dólar podría caer algo más, pero no mucho. Aunque no creo que el sector tecnológico vaya a desplomarse, sí nos plantean dudas algunas valoraciones, por lo que también tenemos que diversificar ahí. Después, el oro, donde hemos incrementado las inversiones, sigue siendo una cobertura sólida en las carteras».
Por encima de todo, concluye, los inversores deben confiar en la capacidad de adaptación de los mercados. «Mi mensaje es “no leas el periódico demasiado o no te preocupes demasiado por lo que diga el presidente Trump”. Si los beneficios son buenos, los tipos de interés están descendiendo y la economía está recibiendo estímulos, entonces hace falta mucho para que la geopolítica haga descarrilar a los mercados. Esa es la lección de nos ha dejado 2025».
Cómo dar sentido a las contradicciones
Es evidente que los inversores pueden tener dificultades para dar sentido a las numerosas contradicciones aparentes que surgen actualmente: la inestabilidad geopolítica; la quiebra de las alianzas internacionales y el orden mundial basado en reglas; y el declive del dominio económico de Occidente, junto con la resistencia de los mercados y el crecimiento económico sostenido.
El mundo está lleno de paradojas. En muchas áreas, la volatilidad y la incertidumbre se imponen, mientras que, en otras, el optimismo y las posibilidades prevalecen, incluidas numerosas oportunidades de inversión.
En Lombard Odier, nos movemos en un equilibrio delicado y un elemento clave de nuestra misión es estar junto a nuestros clientes, replantearnos constantemente el mundo que nos rodea y ayudarles a lidiar con lo que indudablemente seguirá siendo un entorno de mercado complejo y volátil. Por encima de todo, nuestra historia de 230 años nos permite ver la panorámica de conjunto para separar las turbulencias a corto plazo de las fuerzas más profundas que intervienen. Manteniendo la calma y tomando distancia, invertimos con un objetivo en mente: preservar y acrecentar el patrimonio de nuestros clientes en el largo plazo.
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