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Replantearse la estabilidad: invertir en un mundo multipolar
ideas clave.
El orden mundial unipolar que dejó tras de sí la Guerra Fría es historia y el enfrentamiento entre EE. UU. y China va a ser un rasgo definitorio de nuestro tiempo
Las relaciones comerciales están reconfigurándose; los bienes y las materias primas transitan ahora por rutas geopolíticas más cortas
Ante el temor a un menor compromiso de EE. UU. en materia de defensa y a una China cada vez más autoritaria, los países asiáticos están tejiendo una red de vínculos bilaterales en materia de seguridad
La inteligencia artificial se ha convertido en una nueva frontera de la competencia internacional, lo que está generando un nuevo crecimiento económico en toda Asia
En un mundo multipolar con políticas comerciales impredecibles, tensiones geopolíticas y alianzas volubles, los inversores deberían adoptar un enfoque activo y buscar las oportunidades que surjan a medida que los países inviertan para apuntalar la seguridad nacional.
Estamos a 1 de enero de 2000.
Un nuevo milenio acaba de comenzar, pero han cambiado muy pocas cosas: el mundo es un lugar de certezas.
La potencia económica y militar de EE. UU. ha dado lugar a un mundo unipolar.. La democracia liberal avanza. Las instituciones internacionales, como la OTAN y la Organización Mundial del Comercio, se expanden y fortalecen. La globalización y las interconexiones comerciales también están acelerándose, haciendo aún más ricas a las naciones ricas y sacando a millones de personas de la pobreza extrema en todo el mundo. Los países asiáticos están consolidados como importantes exportadores, pero no hay duda de que Occidente predomina en el ámbito geopolítico y no se atisban cambios en esta situación.
Hoy día, el mundo ha cambiado radicalmente.
Mira nuestro vídeo manifiesto: rethink stability
La globalización está retrocediendo rápidamente a medida que la comunidad internacional se fragmenta en nuevos bloques en liza. Estamos entrando en una era multipolar. China es ahora un rival real para EE. UU. desde el punto de vista económico, geopolítico e incluso tecnológico. En Asia, algunos países se ven obligados a elegir entre las dos superpotencias, pero otros logran mantener relaciones con ambas potencias. En un plano más general, la democracia ya no está avanzando y hemos vuelto a una era de autoritarismo.
Creemos que la adaptabilidad de las carteras y el crecimiento a largo plazo se conseguirán no batiéndose en retirada, sino buscando entre la gran cantidad de oportunidades que están creándose a medida que cobra forma este nuevo orden mundial
En periodos de incertidumbre, todos ansiamos estabilidad. Dado que el mundo parece estar perdiendo su equilibrio, la reacción natural de los inversores es detenerse y atrincherarse. Sin embargo, en Lombard Odier encontramos el equilibrio en el movimiento.
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La interdependencia como arma
Entre marzo y agosto de 2017, echaron el cierre 74 de los 112 supermercados que la cadena surcoreana Lotte Mart explotaba en China, obligados por unas autoridades que alegaron supuestas infracciones de la normativa, como la relativa a la seguridad contra incendios. Ese mismo año, las visitas de turistas chinos, que constituían casi la mitad de todo el turismo de Corea del Sur, descendieron un 48%. Aunque Pekín nunca confirmó oficialmente el vínculo, el mensaje era claro: China estaba castigando a Corea del Sur por participar en el programa de defensa de misiles liderado por EE. UU. El hundimiento del turismo chino le costó a Seúl 15.600 millones de USD, mientras que Lotte Group perdió 1.800 millones de USD y, a finales de 2018, había abandonado China completamente1.
Dos años después, los profesores Henry Farrell y Abraham Newman acuñaron un término para este tipo de coacción. En un artículo económico de gran relevancia, titulado Weaponised Interdependence: How Global Economic Networks Shape State Coercion, argumentaban que las redes económicas internacionales, que tradicionalmente se había pensado que daban lugar a una mayor cooperación, no hacían más que crear desequilibrios de poder e instrumentos de coacción2.
La interdependencia mundial que en el pasado fue señal dcons ee eficiencia y crecimiento económico se está utilizando cada vez más como arma
Estas presiones económicas imitan una herramienta de coacción más antigua y sencilla: bloquear el acceso a las materias primas físicas. En marzo de 2026, el mundo recordó lo dramáticas que pueden ser estas intervenciones cuando Irán cerró de forma efectiva el estrecho de Ormuz —una ruta clave para las exportaciones de petróleo y gas— y desencadenó una crisis energética mundial. El estrecho de Malaca se considera desde hace tiempo como otro posible punto de estrangulamiento. Este paso es la puerta de entrada al mar del Sur de China y a través de él transita alrededor del 80% de las importaciones de petróleo de China, junto con alrededor del 25% de todo el comercio marítimo.
La interdependencia mundial que en el pasado fue señal de eficiencia y crecimiento económico se está utilizando cada vez más como arma. La dependencia de redes internacionales, ya sea en los flujos físicos, financieros o de información, se ha convertido en una vulnerabilidad.
El comercio mundial se reconfigura bajo el impulso de la geopolítica
Los gobiernos se enfrentan a un imperativo claro: crear resistencia dentro de sus fronteras.
Para conseguirlo, muchos están recurriendo a los aranceles con el fin de proteger o relanzar industrias nacionales. Según la Organización Mundial del Comercio, entre octubre de 2024 y octubre de 2025, el valor de las importaciones mundiales de mercancías sujetas a nuevos aranceles u otras medidas restrictivas se incrementó más de cuatro veces en tasa interanual3. En 2026, esta tendencia ha continuado y las políticas restrictivas han desplazado a las políticas favorecedoras4. Un aspecto importante es que este aumento no se circunscribe a un grupo de grandes economías del mundo que se embarcan en una escalada arancelaria, sino que se trata de un movimiento generalizado que va más allá del G205.
Los gobiernos se enfrentan a un imperativo claro: reforzar su resiliencia dentro de sus fronteras
Entre las grandes potencias, el comercio se ha desplazado hacia países con los que se mantiene una mayor sintonía política6, ya que los gobiernos han tratado de reducir los riesgos relacionados con las cadenas de suministro. Sin embargo, algunos países emergentes han adoptado una postura de «neutralidad estratégica» y son capaces de «jugar a dos bandas». Por ejemplo, la India, que es miembro fundador de la alianza de los BRIC junto con China7, se sumó en mayo de 2026 a Japón, EE. UU. y Australia para lanzar la Quad Critical Minerals Initiative, cuyo objetivo es movilizar hasta 20.000 millones de USD para asegurar las cadenas de suministro de minerales esenciales fuera de China8.
La imprevisible política de EE. UU. alienta una red de alianzas de defensa
Sin embargo, este creciente énfasis en la afinidad geopolítica, o friend-shoring, no lo explica todo. Conforme se va resquebrajando el viejo orden mundial, las alianzas políticas tradicionales están tensionándose.
A finales del verano de 2026, el presidente Donald Trump anunció una reducción de la presencia de EE. UU. en unas importantes maniobras conjuntas previstas con un aliado político como Corea del Sur, una decisión que el mandatario vinculó en parte al hecho de que el país asiático no intervino en la guerra de Irán9. Japón, que también es un aliado militar tradicional de EE. UU., teme verse afectado por la creciente imprevisibilidad de la política estadounidense10.
Sin embargo, estas turbulencias no tienen por qué imponer una retirada a los inversores. Más bien al contrario: están surgiendo nuevas oportunidades ahora que los gobiernos de Asia están invirtiendo en seguridad nacional, al entender que EE. UU. podría no acudir en su ayuda en un momento de necesidad.
La magnitud de estas inversiones resulta notable. En el sudeste asiático, el gasto militar aumentó un 15%, hasta 67.100 millones de USD, en 2025, la segunda mayor tasa de crecimiento de cualquier región del mundo11. El gasto en defensa en el sur de Asia creció un 8,7%, hasta 110.000 millones12. En Japón, la defensa ya absorbe el mayor porcentaje del PIB desde 195813.
Parte de estas inversiones está fluyendo hacia una red de acuerdos bilaterales de defensa nuevos y ampliados que se entrecruzan en la región, donde no se pierde de vista la creciente firmeza de China. Por ejemplo, Vietnam y Filipinas han rubricado grandes acuerdos para la compra de sistemas de misiles de fabricación india. Estos dos países también se han comprometido a estrechar la colaboración en materia de defensa, lo que incluye el intercambio de información y la realización de actividades conjuntas en el mar.14
Al mismo tiempo, Filipinas ha firmado con Japón un Acuerdo de Acceso Recíproco (el primero de este tipo que Japón celebra con un país del sudeste asiático) que amplía los despliegues recíprocos de tropas en cada país. Para complicar aún más el ya complejo y cambiante panorama multilateral, Australia e Indonesia también han suscrito un pacto de seguridad conjunto que formalizará el intercambio de información y las consultas al más alto nivel y creará un marco de cooperación en caso de conflicto regional15.
En toda Asia, la inversión mundial en IA está generando crecimiento y nuevas oportunidades de exportación
Las inversiones en IA estimulan un nuevo crecimiento
Puesto que la inteligencia artificial está cobrando cada vez más relevancia en el sector de la defensa, parte de este gasto militar se solapará con las inversiones en tecnología e infraestructuras digitales.
En Japón, por ejemplo, la primera ministra, Sanae Takaichi, ha presentado un ambicioso plan de inversiones público-privadas por valor de 2,3 billones de USD durante 14 años con objeto de reforzar las cadenas de suministro y salvaguardar tecnologías críticas, además de impulsar el crecimiento económico a largo plazo16. Este plan pondrá el foco en sectores estratégicos clave, como la defensa, con más de una cuarta parte de la inversión prevista destinada a la IA y a reactivar la industria nipona de los semiconductores.
En toda Asia, la inversión mundial en IA está generando crecimiento y nuevas oportunidades de exportación. Las exportaciones de Taiwán alcanzaron un volumen récord de 80.200 millones de USD en marzo de 2026, lo que supone un incremento interanual del 62% que su ministro de Economía atribuyó al aumento de la demanda mundial de IA17. En el otro extremo de la cadena de suministro, Malasia ocupa una posición clave como centro donde se realiza el 13% de las actividades mundiales de ensamblaje, prueba y encapsulado de semiconductores. En enero de 2026, las exportaciones de productos electrónicos de Malasia registraron un aumento interanual de casi el 40% gracias a la Estrategia Nacional para los Semiconductores del gobierno18.
El nuevo orden mundial cobra forma
Desde la perspectiva de los inversores, este crecimiento constituye una señal clara de que las incertidumbres actuales no son necesariamente sinónimo de menos oportunidades de inversión. No obstante, es de vital importancia entender que el nuevo panorama geopolítico todavía no está asentado y que el mapa geopolítico sigue redefiniéndose.
Por ejemplo, la alianza económica de los BRIC, que se ve de forma generalizada como un rival del G7 y reúne actualmente el 40% del PIB mundial19 (con seis países asiáticos como miembros de pleno derecho o asociados), sigue estudiando la creación de un sistema de pagos transfronterizo que podría reducir la dependencia del dólar estadounidense para las transacciones internacionales20. En la XVIII Cumbre de los BRIC celebrada en la India en septiembre, la nación anfitriona abogó por establecer un vínculo pionero entre las monedas digitales de los bancos centrales del bloque para la liquidación de operaciones del comercio. Aunque el plan no se incorporó formalmente a la declaración conjunta de la cumbre21, las conversaciones demuestran la voluntad de los países emergentes de asumir un papel más importante en la definición del orden económico internacional.
China, por su parte, sigue desafiando el liderazgo tecnológico de EE. UU. En julio de 2026, Pekín presentó la World Artificial Intelligence Cooperation Organization (WAICO) con 29 países fundadores, como contrapunto a la Pax Silica que lidera EE. UU. Poco antes del lanzamiento, el último modelo de IA de la empresa china Moonshot se situó entre los tres primeros del mundo en una destacada prueba de rendimiento en el ámbito de la IA22. Ahora que China representa un competidor creíble para el liderazgo estadounidense en la IA., existe una incertidumbre real sobre quién se impondrá en este terreno y sobre la influencia económica y militar que probablemente se derive de ello.
Aunque el mundo de ayer no va a volver, creemos que los inversores deberían prepararse para el mundo que está por venir
El equilibrio en un mundo inestable
A pesar de las numerosas incertidumbres actuales, en Lombard Odier no creemos que sea el momento de que los inversores se pongan a cubierto. Un contexto geopolítico con mayor competencia no se traduce forzosamente en un entorno de inversión más negativo y las crisis geopolíticas recientes no han dado lugar a caídas en los mercados.
En Asia-Pacifico, el volumen de exportaciones de bienes aumentó un 5,3% en 2025 (muy por encima de la tasa mundial del 3,8%), a pesar de la proliferación de políticas comerciales restrictivas en todo el mundo23. Incluso China, que ha sido golpeada duramente por los aranceles estadounidenses, sigue ofreciendo argumentos atractivos a medio plazo para invertir de forma selectiva en renta variable, gracias a sus suministros energéticos relativamente resistentes, su margen para nuevos estímulos presupuestarios y sus valoraciones atractivas. Esta afirmación es más cierta si cabe en el sector tecnológico, donde las empresas están beneficiándose del despliegue nacional de potencia de cálculo y del impulso de Pekín a la independencia tecnológica. Esperamos que el crecimiento de los beneficios de las empresas chinas experimente una aceleración considerable en 2026.
A medida que cobra forma el nuevo orden mundial, están surgiendo rutas comerciales alternativas, están reformulándose las relaciones políticas y militares y está arrancando un nuevo ciclo de inversión. Creemos que en el mundo multipolar actual, el crecimiento a largo plazo y la adaptabilidad de las carteras se conseguirán adoptando un enfoque activo para buscar y aprovechar las oportunidades que están surgiendo de las inversiones de los gobiernos para proteger sectores estratégicos y de las inversiones de las empresas para asegurar sus cadenas de suministro.
Aunque el mundo de ayer no va a volver, creemos que los inversores no deben temer el mundo que está por venir.
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